23 mar. 2013

Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago

Esta semana me topé con dos cosas muy interesantes y me inspiraron a escribir este post.
Una es este artículo en Facebook (gracias a Julian Gallo).
Otra es el 3 episodio de Black Mirror (gracias a Gabriel Bortnik)


Siempre pienso en lo que los gurúes o expertos en tecnología publican. Desde una columna en la revista de cable, hasta una charla de TED.
Allí suelen contar como la empresa "Sillas Cómodas" mejoró su productividad un 200 % o de que forma los genios de "Te miro y te vendo" pudieron desarrollar un producto que cambió la vida de muchas personas. También temas como "en el futuro todos podremos registrar en un chip todo lo que vemos".

Obviamente no es posible contar toda la historia de "Sillas Cómodas" o poder predecir que sucedería si todo lo que vemos queda registrado.
Lo que si es posible es evitar el reduccionismo a la hora de concluir las historias. ¿Realmente piensan que por poner sillas cómodas en la oficina podrán sostener una organización? ¿No creen que confunde al lector (y a la opinión pública) poniendo en una única variable el éxito o el fracaso de un emprendimiento? ¿No sería "peligroso" que alguien tome esa variable para planificar su negocio?

Sería interesante comenzar a ver análisis disparados por estos eventos y crear escenarios en la cabeza de quienes escriben como de quienes leen los artículos.

La innovación sin contexto es como el Diego en el Napoli. Jugaba solo.

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