11 jun. 2012

Creatividad e Innovación, Enemigos de la Eficiencia


Si hay un factor que ha obsesionado a las compañías en la pasada década, éste ha sido la eficiencia…. hasta tal punto que ha acabado impregnando la cultura de todo tipo de organización y convirtiéndose en algo que se ha dado por supuesto: si es eficiente, es bueno. Sin embargo, ésta búsqueda ha tenido un lado oscuro, y que compromete la capacidad de innovar.
Como sabemos, existen dos grandes categorías de innovación, a las que afecta de manera diferente la búsqueda de la eficiencia (descritos de forma magistral en el imprescindible “The Innovator’s Dilemma):
  • Innovación incremental (o continuista): Supone mejorar un producto, servicio o proceso siguiendo sus principios básicos, habitualmente en lo tocante a incrementar su rendimiento, usabilidad…etc. 
    La búsqueda de la eficiencia afecta en menor medida a éste tipo de innovación, ya que se suele trabajar sobre marcos ya establecidos y su proceso es más fácilmente gestionable y procedimentable.
  • Innovación disruptiva: Se trata de cambiar fundamentalmente el paradigma imperante y crear una aproximación sustancialmente diferente para abordar un problema. En el corto plazo suele tener peores resultados que los productos dominantes en el mercado, pero su recorrido es muy superior y al final acaban imponiéndose, convirtiéndose en la base de negocios innovadores. 
    La innovación disruptiva requiere abandonar los parámetros de pensamiento que nos encorsetan, abrazar la creatividad como fuente y explorar nuevos enfoques y formas de hacer las cosas.
En éste ultimo caso es donde surgen la mayoría de los problemas en las organizaciones muy orientadas a la eficiencia, lo que es comprensible. El pilar sobre el que se basan las organizaciones es llevar productos y servicios al mercado de forma rentable… y la eficiencia tiene como fin que éste proceso sea lo más óptimo posible, lo que tiene un impacto en los márgenes operativos.
Esto sucede porque desgraciadamente vivimos en una especie de esquizofrenia organizativa, tal como hablábamos al hilo de los modelos de negocio desagregados: aunque tendemos a considerar la empresa como un gran organismo productivo, la realidad es que suele ser la suma de tres organismos absolutamente divergentes:
  1. Empresa comercial: En la que lo más importante es satisfacer las peticiones del cliente y vender, y donde la flexibilidad es la clave. Aquí el pilar base es el cliente
  2. Empresa innovadora: Lo más importante es generar nuevos productos y servicios, por lo que la creatividad es clave y la burocracia el peor enemigo. En éste caso el pilar es el empleado.
  3. Empresa de producción: Donde lo más importante es prestar el producto o servicio de la manera más eficiente posible. Sus principales pilares son la eficiencia y la estandarización.
Hasta hace poco tiempo los elementos clave y que dictaban la política de la empresa eran los que trataban con el corto plazo: la empresa comercial y la de producción. Sin embargo, con la creciente presión por innovar (entre otras cosas derivada de la caída de la demanda) las empresas han tenido que reinventarse y dar más peso a la innovación como fuente de generación de ventajas competitivas en el futuro… lo que ha complicado las cosas.
En éste escenario, donde debemos abandonar viejos paradigmas y formas de pensar la eficiencia debe empezar a convivir con la creatividad, ya que:
La creatividad es la semilla de la innovación: puede haber creatividad sin innovación, pero difícilmente existirá innovación sin creatividad
Yo no creo en la creatividad como fin, ni mucho menos. Creo que la creatividad debe ser una herramienta más al servicio de la empresa, cuyo fin no es la creación en sí mismo. Pero si creo que es importante el entorno y contexto de la creatividad, y la eficiencia, el proceso y la presión en tiempos no son buenos compañeros de la creatividad y el proceso de exploración.
En consecuencia, deberíamos ampliar nuestras miras y entender que, aunque la eficiencia es sin duda un elemento clave en la forma de diseñar nuestros procesos para mejorar sus márgenes, ésta se centra en el hoy, en hacer lo mismo que hemos hecho siempre de una forma altamente eficiente. Si lo que queremos es preparar nuestra empresa para el futuro debemosdejar un espacio a la exploración, a la ineficiencia y a la creatividad, ya que estas son los cimientos sobre los que construir un futuro sostenible.
Esto implica hacer un esfuerzo consciente, comprometido y sostenido en el tiempo para eliminar las barreras organizativas, esos asesinos de la innovación de los que hablábamos hace unos días, como por ejemplo:
  • Burocracia e hiperabundancia de políticas
  • Jerarquías muy verticales y estancas
  • Foco excesivo en el proceso
  • Equivocarse es algo inaceptable
  • Foco en el corto plazo
Al final la clave es entender que los dos parámetros o ejes sobre los que debemos trabajar son la eficiencia (hacer de la forma más optima algo) pero también la eficacia (hacer lo correcto)… y muchas veces lo más eficaz para el futuro es no ser eficiente.

Como en todo, es importante no adoptar planteamientos extremistas. Lo anteriormente dicho aplica principalmente al grueso del tejido empresarial, empapado en los principios de la gestión tradicional y de la eficiencia. Sin embargo, y como apunta Santi Garcia, existen organizaciones altamente creativas o con un perfil muy comercial en las que sucede justo lo contrario, y que se verían altamente por la introducción de un marco de gestión y procedimentación… como se suele decir, en el centro está la virtud., aunque en este caso no es en absoluto trivial…
¿CÓMO CREES QUE SE PUEDEN COMPAGINAR AMBAS COSAS? ¿CUAL ES EL PUNTO CORRECTO?



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